Mi Realidad de Tinta: Armada (Ernest Cline)

Armada (Ernest Cline)

Armada, Ernest Cline

Armada • Único
Ediciones B • 2016 • 432 págs.
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Zack Lightman se ha pasado la vida soñando. Soñando con que el mundo real se pareciera un poco más al sinfín de libros, películas y videojuegos de ciencia ficción que lo han acompañado desde siempre. Soñando con el día en que un acontecimiento increíble y capaz de cambiar el mundo hiciera añicos la monotonía de su aburrida existencia y lo embarcara en una gran aventura en los confines del espacio.

Pero un poco de escapismo no viene mal de vez en cuando, ¿verdad? Después de todo, Zack no deja de repetirse que sabe dónde está el límite entre lo real y lo imaginario. Que sabe que en el mundo real nadie elige para salvar el universo a un adolescente con problemas para controlar su ira, aficionado a los videojuegos y que no sabe qué hacer con su vida.

Y entonces Zack ve un platillo volante...

«La industria de los videojuegos en su totalidad está bajo el control del Ejército de los Estados Unidos —había escrito—. ¡Es posible que hasta la hayan inventado ellos mismos! ¿POR QUÉ?»

Corté la sinopsis. Lo siento pero una sinopsis de 5 párrafos es too much, prefiero contarles yo de qué va el libro. Llevo 20 años (sí, me sale la exageración por los poros) esperando leer Ready Player One de Ernest Cline: todo el mundo lo ama y alaba las referencias inteligentes que hace a los video juegos y cultura pop de los '80. Por cosas del destino llegó a mis manos Armada antes que el anterior y lo tomé con el mismo entusiasmo que hubiera comenzado a su hermano mayor. Armada fue mi última lectura de 2016/primera de 2017, un buen libro que me dejó un leve gusto a decepción, pero primero lo primero:

Zach Lightman de 18 años se encuentra un día distraído en clase cuando de pronto —en medio de un día común y corriente— ve un caza Guja sobrevolando cerca, la nave de una raza alienígena contra la que suele pelear en el videojuego Armada. Es muy probable que esté perdiendo la cabeza al igual que su padre, quien falleció a los 19 años en un accidente y que estaba convencido de la existencia de una conspiración del gobierno de los Estados Unidos con todos los juegos/películas/series ambientadas en el espacio desde los años '60 y que incluyen Spacewar!, Star Wars, El juego de Ender, Space Invaders y E.T., entre otros. Entre su alucinación —no puede ser real, ¿verdad?— y que su enemigo #1 en la escuela no deja de molestar a uno de los chicos tímidos, Zach tiene uno de los episodios violentos que le han ganado el apodo de Zach Ataca, y antes de darse cuenta de lo que está sucediendo sale de su clase para ir a revisas las viejas cosas de su padre.

Si existían otras civilizaciones ahí fuera, ¿qué razón podrían tener para querer contactar con la humanidad? Si nos tratábamos así entre nostros, ¿qué amabilidad íbamos a poder mostrar a una raza de seres con ojos insectoides venida del espacio exterior?

Cassettes creados especialmente para las partidas, consolas y juegos viejos, películas y un diario con una cronología extraña y una chaqueta llena de parches son todas las cosas que Zach ha heredado de su padre y le ha permitido mantener una conexión con él a través de su obsesión con los juegos de realidad virtual. Armada incluye naves espaciales y luchas contra los alienígenas en el espacio, —incluyendo una estación lunar— y Zach es el 6° mejor "piloto" a nivel mundial. Terra Firma es el otro juego popular, e incluye la manipulación de robots y drones en la defensa de la Tierra en la lucha en nuestro propio territorio, y es el favorito de sus dos amigos: Cruz y Diehl. Una vez que Zach se ha convencido de que todo no fue más que su imaginación y vuelve al colegio el día siguiente lo imposible ocurre, una nave de la Alianza de Defensa Terrestre —SU JUEGO!— aterriza en medio del patio con un objetivo increíble: lograr que Zach se una a sus filas pues todas las simulaciones del juego eran una preparación para el inevitable final de nuestro planeta en la próxima batalla contra los sobrukai. Estamos condenados desde hace años y nadie ha dicho la verdad.

Así damos inicio a la vertiginosa acción de armar a los adolescentes del planeta con mejores posiciones mundiales en los distintos juegos para formar escuadrones de elite en la lucha contra la amenaza extraterrestre. Zach, que jamás tuvo claro su futuro de pronto descubre que su hobbie lo ha convertido en una de las mejores oportunidades del planeta para su defensa e incluso conoce a una chica que parece compartir sus intereses y es capaz de entender las citas de películas y series que nadie más comprende. Pero hay una sorpresa mayor esperándolo en el lado oscuro de la Luna, parte de su pasado será revelado y más importante aún, parece que el gobierno sigue ocultando cosas que podrían marcar una diferencia abismal en el futuro del planeta y la sobrevivencia de la raza humana.

Los sobrukai son una invención que Chaos Terrain ha utilizado como antagonistas alienígenas en videojuegos. Pero, como supongo que estarás deduciendo, Armada y Terra Firma no solo son juegos. Son simuladores diseñados con un propósito muy específico: entrenar habitantes de todo el planeta para manejar los drones que nos ayudarán a defenderlo.

Cool, right? La verdad es que hubo muchas cosas del libro que disfruté: la sensación de que podía entender cómo sería el manejar las naves y drones, el que la historia estuviera ambientada también en el espacio y que las refencias pertenecían a cosas que lograba entender (I ♥ SPACEEEE), la aparición de personas como Neil Degrasse, que el protagonista se sintiera de la edad que tenía (estoy cansada de los adolescentes que piensan como adultos mayores) y que dentro de todo la historia se desarrollara sin demasiados contratiempos o con relleno innecesario.

Pero de la misma forma algunas de esas cosas le jugaron en contra. Si bien contar con referencias a los juegos y películas eran parte importante de la trama, no deberían haber sido la columna vertebral del libro. Existe un punto en que leer sobre Star Wars o Alien se convirtió más en una molestia que en un dato freak. Era imposible conectar con los momentos emocionantes de las batallas cuando de la nada surgía una referencia random a los X-Wings que a todas luces estaba sobrando. El problema más grande del libro es que si quitáramos todas las refencias nos quedaríamos con lo mínimo para que la historia funcionara. Los personajes secundarios se abordan de la forma más superficial posible y parecen estar ahí sólo para conveniencia del protagonista, incluída la chica perfecta que es casi la fantasía nerd de Zach.

—Sé que el futuro a veces puede dar miedo, cariño. Pero no tenemos escapatoria.

A pesar de los puntos negativos no puedo negar que la novela se disfruta bastante. Está dividida en tres partes e incluye un epílogo que nos da una pequeña idea de lo que podría venir si el autor decide escribir una secuela alguna vez, además de incluir una playlist con canciones bastante geniales (que podría haber venido al principio para ambientar la lectura, pero lo dejaremos pasar jajajaja). Armada es un libro de ciencia ficción especial para quienes disfrutan de los videojuegos y teorías de conspiración, y finalmente lo positivo pesa lo suficiente para inclinar la balanza a su favor y aumentar mis ganas de leer Ready Player One.

Gracias a Ediciones B por el ejemplar


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Ernest Cline es lo suficientemente cool para hacerme querer leer su otro libro, pero espero que realmente le haga honor a todo el hype que genera! ¿Ustedes han leído Armada o Ready Player One?

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